Nutrición

Camarão na moranga (Calabaza rellena de gambas): Receta brasileña

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Nos introducimos en la cocina brasileña, Camarão na moranga –Camarones en calabaza- . Se trata de una calabaza que rellenamos de una deliciosa crema con gambas y llevamos al horno. Algo espectacular, os lo garantizo. Una receta muy apreciada en la cocina de la costa brasileña a la que incluso le dedican un festival todos los años: “A Festa do Camarão na moranga”, que tiene lugar durante los fines de semana de agosto en Bertioga, un pueblo del litoral del estado de São Paulo. Ponen una carpa en la playa y el que va tiene oportunidad de probar las incontables versiones de este maravilloso plato. ¡Qué buen rollo!

A vosotros también os lleva la imaginación hasta allí, ¿verdad? Una pena que no podamos podemos teletrasportarnos, pero eso sí, lo que no nos impide nadie es ir encendiendo el horno… Así que vamos allá, fogones a ritmo de samba y ¡marchando un Camarão na moranga!

Espero que os guste mi versión.

 

Ingredientes para una calabaza (4 personas):

  • 1 calabaza redonda mediana (intenta escoger la variedad potimarrón)
  • 1 cebolla grande
  • 2 dientes de ajo
  • 3 tomates
  • 750 g de gambas peladas
  • El zumo de ½ limón
  • 250 ml de leche evaporada
  • 1 cucharadita de maicena
  • Unas ramas de perejil fresco picado
  • 3 cucharadas de aceite de oliva virgen
  • El zumo de medio limón
  • Sal y pimienta

 

Modo de elaboración:

Preelaboración de la calabaza:

  • Limpiamos bien la calabaza, frotándola con un paño húmedo. Secamos.
  • Hacemos una tapa a la calabaza, cortamos con cuidado la parte de arriba, y retiramos delicadamente todas las semillas. ¡No tires estas semillas! Debajo te explico cómo puedes hacer con ellas un fantástico y saludable snack.
  • Hacemos una pasta mezclando una cucharada de cebolla picada, un diente de ajo picado, dos cucharadas de aceite de oliva virgen, sal y pimienta. Con esta pasta frotamos el interior de la calabaza. ¡Veréis que gusto tan bueno le da!
  • Ponemos la tapa y metemos la calabaza en el microondas 15 min. Con este paso nos ahorramos tiempo en el horno, algo que agradecemos todos hoy en día. Mientras tanto cocinamos el relleno.

Preparación del relleno:

  • Pelamos los tomates. Para ello, aplicamos un corte en cruz sobre la parte inferior y los sumergimos en agua hirviendo durante unos 30 segundos. Retiramos y pasamos inmediatamente por el chorro de agua fría. Ya podremos desprender fácilmente su piel. Abrimos y retiramos también las pepitas. Pelamos el ajo y la cebolla y los picamos.
  • Ponemos las gambas a marinar en un cuenco con el zumo de limón, sal y pimienta.
  • Calentamos el aceite en una cazuela y sofreímos la cebolla y el ajo hasta que estén transparentes. A continuación, incorporamos el tomate y lo dejamos cocer a fuego lento hasta que pierda el agua.
  • En un cuarto del vaso de leche evaporada disolvemos la maicena y se lo incorporamos a la cazuela junto con el resto de la leche. Cocinamos unos 3-5 minutos.
  • Por último incorporamos las gambas y el perejil y dejamos cocinar, removiendo, otros 5 minutos hasta ver que espesa la crema de camarones.

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Horneado final:

  • Volcamos el relleno que hemos preparado sobre la calabaza que ya estará algo blandita con el microondas previo.
  • Tapamos, envolvemos en papel de aluminio y horneamos durante aproximadamente 30 minutos a 180 ºC
  • Sacamos del horno, desenvolvemos con cuidado de no quemarnos y servimos. A mí me parece bonito sacar a la mesa la propia calabaza y en una comida informal compartirla, sirviéndonos con un cucharón el relleno y raspando parte de la carne de la calabaza del interior. También puedes sacarla a la mesa ya repartida en platos o cazuelitas.

¡Qué aproveche!

Podemos dejar el relleno preparado con antelación, incluso podemos tener lista toda la receta y recalentar la calabaza unos 10 minutos en el horno antes de comer, a una temperatura baja de unos 150ºC.

¡Y si te sobra, ya tienes la comida del día siguiente!

Existen numerosas versiones de este plato, lo habitual es preparar el relleno con nata, queso cremoso o una mezcla de ambos. Yo he optado por aligerarlo con leche evaporada, nos ahorramos la grasa láctea y os aseguro que el resultado es absolutamente delicioso.

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El tesoro de la calabaza

Por su aspecto, a veces la asemejamos con la batata o con la patata, sin embargo, la calabaza es un fruto no un tubérculo y por ello tiene un contenido en almidón inferior. Y es que el 92% del peso de la calabaza es agua. Es una hortaliza realmente ligera, 100 g de pulpa aportan tan solo 27 kcal. Muy poco calórica pero con un gran efecto saciante, gracias a su riqueza en fibra y a que su dulzor calma muy bien el apetito. Por eso es ideal cuando queremos comer ligero y/o deseamos mantener el peso a raya.

Sobre su color también podemos decir muchas cosas. Ese llamativo naranja se debe a la concentración de varios carotenoides. En la calabaza están muy presentes estos pigmentos, entre lo más conocidos el betacaroteno, que como seguro sabréis tiene una actividad antioxidante. Otros carotenoides de interés en la calabaza son las cucurbitacinas, químicamente terpenos, sustancias amargas que sirven a la planta para defenderse del ataque de mohos e insectos. Estos terpenos tienen asimismo efecto antioxidante, a nosotros también nos defienden frente a los radicales libres y potencian la eficacia del sistema inmunitario para resistir a las toxinas, virus y bacterias. En otoño e invierno nos viene muy bien para hacer frente a las infecciones propias de los meses fríos.

Amiga de las defensas, de la vista y de la piel. Además de betacaroteno o provitamina A, contiene vitaminas del grupo B, entre las que destaca el ácido fólico, y vitamina E. En cuanto a minerales, el potasio es el más abundante, lo que la hace ideal a la hora de favorecer la eliminación de líquidos.

La calabaza es un alimento excepcional. Es digestiva, deliciosamente dulce, con un precioso color y está repleta de buenos nutrientes.

Y ahí no queda todo, porque la calabaza guarda otro tesoro nutricional en su interior, sus semillas. Las pipas de la calabaza son una gran fuente de grasas cardiosaludables (ácidos grasos oleico y linolénico), de fibra, zinc y magnesio, También contienen fitoesteroles que ayudan a reducir el colesterol y triptófano para favorecer el descanso. Así que ya sabéis, cuando abráis una calabaza… ¡no tiréis las pipas!

 

Cómo hacer un snack de pipas de calabaza

Límpialas bien de los restos de carne de la calabaza, ponlas sobre papel de horno, añade un chorrito de aceite de oliva virgen, sal, pimienta y tus especias favoritas y hornea a no más de 80ºC durante unos 15 minutos. ¡Así de sencillo!

Así que ya sabéis, ¡a comer mucha calabaza!. Espero vuestros camarão na moranga y si te animas con otra receta exquisita de calabaza no te pierdas cómo hacer otro fantástico plato: Vieiras sobre crema de zanahorias y calabaza