Recetas

Cocina regional: AJOBLANCO

El ajoblanco es una de las sopas frías más populares de la cocina andaluza. En realidad, puede considerarse una variante del tradicional gazpacho. Ambas sopas tienen en común cuatro ingredientes básicos: agua, aceite, ajo y pan, a los que en el caso del ajoblanco se suman las ricas almendras. Una sopa muy adecuada para los días veraniegos, saludable y fácil de preparar.
  

 Ingredientes (4 personas)
  • 70 g de almendras crudas
  • 100 g de pan
  • 1 diente de ajo
  • 50 ml de aceite  (unas 5 cucharadas soperas)
  • ¾ litro de agua
  • 20 ml de vinagre (2 cucharadas)
  • Para la guarnición: uvas, melón, jamón serrano

 

Modo de preparación
1 En un recipiente amplio poner las almendras, el pan, el ajo, el vinagre, el aceite y triturar. 
2  Incorporar el agua fría y sazonar. Si se desea una textura muy fina, pasar la crema por un chino.
3  Meter en el frigorífico y dejar enfriar.
4  Para preparar la guarnición: lavar las uvas y partirlas si fuesen grandes. Quitar la cáscara y las semillas y   trocear la pulpa del melón. Cortar el jamón serrano en tiras finas. Servir la sopa en cuencos, con la guarnición.
Comentario dietético
Se trata de una receta tradicional de la cocina mediterránea. Reúne entre sus ingredientes algunos de los alimentos más representativos de esta dieta: aceite de oliva, ajo, frutos secos, cereales, frutas.
El ingrediente estrella, la almendra, es muy nutritiva. Buena fuente de proteínas vegetales y muy rica en calcio, en vitamina E antioxidante y en fibra. Al tratarse de un fruto seco, su aporte de grasa no es despreciable. Sin embargo, se trata de grasa mayoritariamente monoinsaturada y por lo tanto beneficiosa para el sistema cardiovascular. 
La presencia de pan enriquece el contenido en hidratos de carbono del plato. No olvidemos que el grupo de los cereales ha de ser nuestra principal fuente de energía diaria.
El ajoblanco nos brinda también otros dos ingredientes muy valiosos para el buen funcionamiento de nuestro corazón: el aceite de oliva con sus grasas monoinsaturadas y su riqueza en vitamina E; y el ajo, que entre sus numerosas propiedades terapéuticas, cuenta con la capacidad de reducir los niveles de colesterol.
Y, por último, la guarnición. La uva tiene un gran poder antioxidante, gracias a su riqueza en polifenoles, componentes que son también responsables de su bonito color púrpura. En caso de diabetes, ha de controlarse su consumo, al tratarse de una de las frutas con mayor contenido en azúcares. El melón aporta agua y numerosas vitaminas y minerales. Y, ¿qué decir del jamón serrano? Una de las grandes joyas de nuestra gastronomía. Esta receta lo incluye con moderación, ideal para aprovecharnos de sus grandes beneficios: proteínas de elevada calidad, hierro, fósforo, potasio, zinc, vitaminas B1 y B6 y un adecuado perfil de grasas. Su riqueza en sal, hace que las personas con hipertensión deban cuidar su consumo pero, como bien he dicho, se trata de un ingrediente que en el ajoblanco se incorpora con moderación.