Gastronomía, Nutrición

No hay cosa más sana que comer una manzana

 

La manzana es una de las frutas más famosas y más antiguas que se conocen, incluso se han encontrado evidencias de su existencia en excavaciones de la época neolítica. Esta fruta es una fuente de salud, ¿quién no ha oído el refrán anglosajón “an apple a day keeps the doctor away”? No es de extrañar que sea el símbolo de la tentación… ¡espero que después de leer estas líneas no podáis estar un sólo día sin pecar!

Las hay para todos los gustos

¿Conocéis las variedades más comunes en España?

 

Granny Smith
Procede de Australia. La piel es dura y de un intenso verde característico, con pequeñas manchas blanquecinas. ¡No os dejéis la piel porque tiene muchas vitaminas! La pulpa es crujiente y jugosa, con un sabor ligeramente ácido. Ideal para comerla cruda y en preparaciones al horno.

Golden delicious
Es una variedad de clima cálido que ocupa el primer lugar en importancia en la mayor parte de los países. La piel es fina y presenta una coloración amarilla verdosa cuando la fruta está madura. La pulpa es jugosa, de sabor refrescante, muy dulce y nada ácido. Cruda es deliciosa y también en preparaciones cocidas como la compota.

Red delicious
Variedad estadounidense, de tamaño grande y forma alargada. La piel es de color rojo brillante y la pulpa jugosa y muy blanda, con sabor dulce y nada ácido. ¡Tómala cruda!

Gala
De origen neozelandés, con una forma muy redonda característica. Tiene la piel con motas amarillas y tiras rojas anaranjadas. La pulpa es crujiente, jugosa y de sabor agridulce. Se consume como manzana de mesa.

Reineta
Tiene una piel gruesa y rugosa, de color amarillo oxidado o grisáceo. La pulpa presenta un aspecto poco vistoso que contrasta con su jugosidad e intenso sabor azucarado con una ligera acidez.

Fuji
Originaria de Japón, resulta muy jugosa y dulce pero con un punto de acidez. Tiene una pulpa firme y una piel muy fina.

Starking
Es una de las más conocidas, procede de Estados Unidos. Su piel es brillante con estrías rojas y verdosas y su carne es blanca amarillenta y crujiente, de sabor dulce.

Braebur
Procede de Nueva Zelanda. Tiene una piel crujiente y una pulpa muy aromática, de sabor dulce y agrio. Su color varía de un verde-oro con secciones rojas a un color rojo sólido. Ideal para consumirla sola o en ensaladas.

Red rome
Presenta una de las tonalidades rojas más intensas, con pequeñas motas blancas. Pulpa muy firme y con una acidez muy elevada lo que la hace especialmente indicada en la elaboración de pasteles o al horno. Aguanta muy bien las cocciones, permaneciendo firme y perdiendo parte de su acidez lo que la hace muy deliciosa.

 

 

Combate el estreñimiento, combate la diarrea
Depende como la comas puedes buscar en ella un efecto u otro, ya que su fibra tiene una doble y curiosa particularidad. Su piel, actúa como un ligero laxante gracias a su fibra insoluble. Consúmela sin pelar y te ayudará a prevenir y luchar contra el estreñimiento al estimular tu actividad intestinal.
Si la pelas e ingieres la pulpa, rica en pectina un tipo de fibra soluble, va bien contra la diarrea. El efecto es muy superior si la rallas y esperas un buen rato antes de comerla, los taninos de su pulpa se oxidan en contacto con el aire y aparece la coloración marronácea. ¡Tiene un aspecto muy feo pero es un remedio fantástico para frenar la diarrea!

Ayuda a limpiar los dientes
Tras una comida lo mejor es esmerarse en la higiene dental, ¡comer una manzana no sustituye al cepillado! Tras dejar esto claro, también es bien cierto que morder y masticar una manzana tiene un efecto que ayuda a prevenir la aparición de placa bacteriana. Ejerce un efecto “de arrastre” que limpia los dientes y fortalece las encías. Así que si las circunstancias o el lugar te impiden cepillarte los dientes, ten a mano una manzana para el postre, y mucho mejor si es reineta por la consistencia de su piel y pulpa.
Evita que te oxides
El verdadero secreto de la manzana no está en sus vitaminas, entre las que no destaca sobre casi ninguna fruta, si no en sus numerosas sustancias fitoquímicas (destacan flavonoides y quercetina) que actúan como antioxidantes, ayudando a prevenir numerosas enfermedades relacionadas con el daño que ejercen en nuestro organismo los conocidos radicales libres, moléculas que oxidan y envejecen nuestras células (cáncer, enfermedades cardiovasculares y cerebrovasculares, artritis, cataratas).
Previene enfermedades
Hablar de las propiedades saludables de la manzana es hablar de su pectina, como se nombra antes un tipo de fibra soluble presente en su pulpa. Además del efecto antidiarreico, la pectina es capaz de hacer más lenta la absorción intestinal de los azúcares simples, mejorando la intolerancia a la glucosa. Se evita que aumenten de forma brusca los niveles de azúcar en sangre (hiperglucemia) y por ello su consumo puede resultar beneficioso en personas diabéticas. Además, las pectinas pueden tener efectos beneficiosos sobre los niveles de colesterol en sangre. Son capaces de unirse a los ácidos biliares, facilitando su expulsión junto con las heces. Este efecto hipocolesterolémico contribuye a la disminución del riesgo de aparición de diferentes enfermedades cardiovasculares.
Dicho todo esto, tenéis más que variedades para probar (no vale decir no me gusta ninguna) y tenéis más que razones para estar “sanos como una manzana”.

Antes de dejaros, ¿hay alguien que me pueda decir a qué variedades corresponden las manzanas de la foto? Os lo he puesto fácil, tan fácil que hasta en una de las fotos hay chivata…